Night terror in the Serengeti (not...)

So turns out camping in the middle of the Serengeti opens up to having the weirdest experiences - it's also a bit questionable to do it if you really think about it. My friend and I were trying to sleep in our tent (and then also actually sleeping) when we experienced this adventure. Hope you enjoy the story as much as we did!

FYI - Given that my native language is Spanish and my charm just doesn't come across in English (the tragedy of my life!), this post was created in collaboration with the enchanting Nachos in our fully gorgeous Mexican slang. Qué gozada!

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Ahí les va mi historia con Nachos - mi esposa y compañera de tienda de campaña en el Serengeti. La escribimos justo a la mañana del día siguiente para nuestras familias y amigos :)

Nos quedamos en un campamento abierto (sin rejas ni bardas pues) en pleno centro del Serengeti. Una maravilla de lugar precioso y el campamento, wow! Top! Teníamos camas y hasta regadera improvisada con agua caliente. Aquí le llaman talking shower, porque se necesita a alguien que llene la cisterna antes de cada baño y la chorcha se pone buena durante todo el rollo.

Ayer en la noche tuvimos un incidente simpático, que para siempre cambió nuestra forma de ver el mundo: un elefante decidió venir a visitar nuestra tienda en la noche. Santo pedo que nos sacó!

Oímos una bestia moverse con destreza a nuestras espaldas y no podíamos ver qué era. Pensamos que era nuestro fin. Oscilábamos entre risa nerviosa y llamado a la guerra.

De repente nos acordamos de la vuvuzela (air horn) que habían dejado en nuestra tienda para emergencias como ésta. Así que nos levantamos y, entre diarrea y miedo, sonamos el llamado de emergencia. Primero discretamente, pues no queríamos levantar a todo el campamento, pero después de que nos percatamos del peligro en el que estábamos (en realidad no había peligro, pero no lo sabíamos) empezamos a pitar como locas. Todo esto mientras la risa nerviosa se seguía apoderando de nuestros seres asustados...

Por fin llegaron dos guerreros masai a nuestro rescate. Vieron a un elefante que se quería tomar toda nuestra agua (la que alimenta el escusado, el lavamanos y la regadera) pues tenía mucha sed. Con una destreza inigualable, los guerreros espabulleron a los elefantes. Una vez hecho esto, el guerrero valiente y noble llegó a nuestra tienda y nos dijo dos palabras que lo expresaron todo: "Hakuna matata".

Por fin nos cagamos de risa e hicimos el recuento de los daños (cero) antes de volver a la cama y descansar los ojitos. 

Tres horas después, mientras estábamos en el más profundo de los sueños, arrulladas por el canto incesante de los grillos y las hienas, de repente, un gruñido que sólo podía venir de las entrañas más profundas de una bestia enorme y hambrienta, nos trajo de regreso al mundo de los vivos.

Las dos en alerta total, tratábamos de entender qué pasaba. Y ahora sí, con una sorpresa en los calzones, Nachos le susurró a Momo: "Momo, estás despierta?"
A lo que Momo dijo: "Sí."
Nachos: "¿Sonamos la alarma?"
Momo: "Sí, pero no hay que hacer ruido."

Con taquicardia a tope y movimientos plan samurai, procedimos a despertar a toooodo el campamento. 

La espera de los guerreros fueron segundos que parecieron meses, hasta que los vimos aproximarse en nuestro auxilio.

La bestia en cuestión no era un león como el que había estado en el campamento tres días antes, la cual  era nuestra hipótesis pues estábamos seguras de que ese gruñido era de un felino. Mas sin en cambio, resultó ser el sonido del estómago vacío de un paquidermo sediento y amigable 😂

Una vez más, regresamos al sobre y procedimos a seguir durmiendo sin (tanto) miedo de ser masticadas y digeridas.

Hoy en día apreciamos nuestros cuerpecitos más que nunca y vivimos cada día con más intensidad después de santo pedo macro cósmico. Live life to the fullest, you ever know when a lion-sounding elephant might attack you while you sleep.